Presentación 2014

El  títere paseaba en una bicicleta que le había prestado el titiritero -pues ni siquiera eso tiene una marioneta, aparte de la estaca que siempre lleva al cinto-, y se detuvo a ver el paisaje: bellísimo, ¡imposible pedir más!: un inmenso árbol se alzaba sobre las olas de un campo de centeno salpicado por innumerables amapolas. Su contemplación le volcó en  la verdadera realidad de una manera violenta. Tan grande fue su ensoñación que se quedó acurrucado entre los matojos del camino, inerte, tan inerte como sólo puede quedarse un fantoche si no se le quiere.

Llegó un hombre con su hijo: “Esas amapolas…” dijo el padre tras observar con la frente muy fruncida la perfección de la vista que ya turbaba al niño.  Al títere le latió el corazón de madera al reconocer un alma gemela y emocionada.  “…Habrá que exterminarlas” concluyó el hombre. “¡Pero son tan bonitas…!” Defendió entusiasmado el chico. “¡Malas yerbas que no  sirven  para  nada!”,  masculló   casi   enfadado  su   padre. “Pero…” “No hay pero que valga; ¡veneno! y se acabó. Al año que viene ni una. Y ese roble…”  “Es precioso”, sonrió con palabras el hijo. “Demasiado grande, me molesta al pasar con el tractor… este verano lo hacemos leña… ya verás lo que me voy a ahorrar”, arrojó su ocurrencia el propietario. “¡Está lleno de nidos”, imploró el chaval. “Los pajaritos… ¡fritos!”

¡El títere iba a gritar!, pero sin la lengüeta que guardaba el titiritero no pudo… ¡La estaca!  …pero su estaca no puede nada contra los que no saben jugar.

Se fueron sin que se adivinara la lágrima que el niño escondía, para que su padre no creyera que era un blando.

Más tarde, la marioneta, desaforada, fue detenida por conducir una bicicleta bajo los efectos de la de poesía y sobrepasar, por mucho, todos los niveles líricos permitidos por el gran mandamás  del pequeño pueblo. Los niños, a partir de entonces, fueron buenos y ahorradores, como el mandamás manda, aunque, eso sí… un poquito tristes.

 

¡Hoy el títere se ha escapado! Dicen que quiere atizar al pobrecito mandamás con una garrota en la mollera…  ¡A ver si se la ablanda  y  se entera de algo!

Amigos ¡Vamos a ver los títeres!

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